Algo quiere el señor Conde pero no sabemos qué. Cada vez es más patente el divorcio entre el Rector y la comunidad universitaria upemera.
La degradación docente avanza a marchas forzadas, con un profesorado que se siente desincentivado y ninguneado, condenados a valer para un roto y un descosido.
Parece que algún departamento vallecano ha propuesto ya la dimisión del Rector, al que consideran el caballo de Troya de la Comunidad de Madrid, más pendiente de satisfacer sus designios que de defender a la UPM y sus gentes.
Sólo le faltaba al señor Rector que algún prócer upemero apareciera en la lista Falciani, la otra lista negra.
